Adyani, mexicana, relata su experiencia en Sudáfrica.
Hola que tal!
Han pasado seis meses desde que deje mi tierra y que llegue a tierras sudafricanas. He vivido más de la mitad mi experiencia y puedo decir que ella me ha dejado más que lecciones de cultura e idiomas.
Sudáfrica es un país lleno de paisajes que muchos hemos creído sólo existen en los protectores de pantalla de la computadora, por esto digo que hacer postales de Sudáfrica no es una tarea difícil. Asimismo, este país no sólo sobresale por la diversidad de su naturaleza, pues Sudáfrica es un país multicultural donde podemos encontrar diferentes religiones como musulmanes, hindúes, cristianos, entre otros; once diferentes idiomas, que también tienen sus diferencias, pues alguien que habla Afrikaans en Puerto Elizabeth no habla igual al Afrikaans que alguien habla en Ciudad del Cabo.
También encontramos culturas que no sólo se diferencian por sus costumbres sino por el color de piel de su población, pues un “blanco” no baila igual que un “negro” o de “color”; un “negro” no compra el mismo tipo de leche que un “blanco” o de “color” suele comprar; “blancos” son más aficionados al cricket, rugby o golf, los de “color” solamente son aficionados al cricket o rugby y los “negros” mantienen su afición solamente al fútbol. La cultura también se nota debido al idioma, ya que alguien que habla Xhosa probablemente no bailará igual que alguien que habla Tswana.
Estos datos son realmente interesantes, pero no solamente los he tomado como lecciones de cultura, sino que a través de ellos he aprendido a valorar esos mismos aspectos de mi país.
He aprendido a valorar que todos hablamos un idioma; que el noventa por ciento de nosotros comparte una religión: católica; que no conocemos que es “ver el color de piel” cada vez que conoces a alguien y en fin muchas cosas que como estudiante de intercambio en Sudáfrica para mí son buenas en dos ámbitos: uno, porque he aprendido muchísimo de todas estas costumbres, culturas, religiones, etc., y dos, y lo más importante, porque a través de ellas he aprendido a valorar todos esos aspectos que me han acompañado a lo largo de mi vida en México y nunca percibí el gran valor que poseen.
Puedo decir que Sudáfrica me ha enseñado otra manera de ver la vida, pues vine aquí con muchas ilusiones y sueños, a vivir una experiencia, a aprender un idioma, a conocer una cultura, a vivir con una nueva familia, a estudiar en una escuela diferente, y en fin, muchos aspectos que me motivaron, sin embargo no obtuve nada de lo que imagine. Obtuve algo que nunca hubiera imaginado. Obtuve algo mucho mejor.
Vine con el propósito de aprender inglés y afrikaans, y los he aprendido, sin embargo he aprendido el lenguaje más importante, el lenguaje universal que no necesita voz para expresarse, pues sus palabras emergen del corazón. He aprendido el lenguaje del amor a cualquier humano, sin notar su condición física, mora, etc.
Vine con el propósito de aprender una cultura, y he aprendido no sólo una, sino varias, pero no sólo he aprendido las culturas sino que he aprendido de ellas. Sin embargo, entre todas ellas aprendí una cultura que en ningún país aprendería, pero que en todos aplica: el respeto a la diferencia de cultura.
Vine con el propósito de ser una buena host daughter y he logrado y obtenido más que eso, pues mi host family me enseñado más que lecciones de cocina y responsabilidad en casa, ya que a través de sus principios me hicieron ver que aquel lugar en Conkal, Yucatán que tanto tiempo llame mi casa, en realidad es mi hogar y ésta pieza no vino incluida cuando mis padres construyeron la casa, está pieza se construyó a través de las experiencias buenas o malas que mi familia y yo hemos vivido juntos en esas paredes.
Mi host family me ha enseñado también que aquellos seres que comparten conmigo ese espacio llamado hogar no sólo son mi familia, sino que son los seres que han creado mi ser tal y como lo es ahora, y por lo tanto ellos son mi vida entera. Con sus charlas, mi host family me hace reflexionar lo vivido cada día en la calle y en la escuela; con sus acciones, me demuestra lo mucho que me quieren, y que una relación familiar se puede nutrir desde mínimas cosas como preparar un pastel juntos hasta cosas como pasar el día juntos en la playa.
Vine con el propósito de conocer una nueva escuela, compañeros de clase y maestros, pero he obtenido un hogar en vez de una escuela; obtuve compañeros de clase que se han convertido en amigos y algunos de ellos en hermanos; también he obtenido maestros que me han enseñado más que lecciones de biología, historia o matemáticas, me han enseñado lecciones que no se aprenden de los libros, sino de experiencias en la vida.
Muchas veces la gente nos suele preguntar a los estudiantes de intercambio un buen momento memorable de nuestra estancia, pero yo no sé si soy algo indecisa, pero nunca puedo elegir un sólo momento. En seis meses he tenido muchísimos buenos momentos memorables, ya que cada pequeña cosa me ha de recordar alguna buena experiencia que recordaré toda la vida.
Para despedirme quiero dejarles saber que me encuentro muy feliz en esta tierra. Cada día la gente aquí me hace sentir muy feliz. He obtenido muchas más cosas buenas de las esperadas y estoy muy agradecida a mi familia y a AFS México por haber cimentado y haberme dado esta oportunidad y a mi host family y AFS South Africa por construirla y endulzarla cada día.
Con amor Adyani
